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lunes, 5 de diciembre de 2011

Introducción a la problemática de la convivencia escolar

El objetivo de este apartado es observar si existe o no deterioro en la convivencia escolar de uno años atrás hasta la fecha, analizar en qué medida la escuela es por sí misma responsable y que podrían hacer o dejar de hacer los centros escolares para resolver el conflicto.

En este apartado se analizará la violencia escolar, dejando de lado temas como los medios de comunicación, los videojuegos, las familias desestructuradas, etc., con el fin de otorgar a la escuela su parte de responsabilidad (de la que frecuentemente trata de desprenderse).

Feito menciona autores importantes en este campo como Olweus, quién dice analizaba la violencia sin vincularla a la experiencia escolar propiamente dicha.

Se suelen analizar las relaciones entre personas, tapando que tales problemas pueden tener su origen en la experiencia escolar, cuando curiosamente es en dicho ámbito donde los niños y niñas más se relacionan y forman sus grupos. Así pues conocer dichas experiencias nos puede ayudar  a explicar determinados comportamientos violentos.


domingo, 4 de diciembre de 2011

Planteamiento del problema

Sin querer dramatizar es justo decir que las situaciones de conflicto empiezan a aflorar en nuestro país: escolares que se pegan entre ellos, escolares o padres que agreden a profesores, profesores que agreden a alumnos…

Dice Feito que en una clase se elige un sufridor, a quien se persigue, ante la indiferencia, en ocasiones, del profesorado. Destaca además la competitividad escolar, la lucha por ser mejor, por obtener las mejores calificaciones, el culto al individualismo, como focos de violencia. Las horas muertas de patio, de ocio improductivo, es un punto básico en la proliferación de actos violentos.

Los monitores, frecuentemente profesores, pasan a ser meros vigilantes de patio.

Textualmente dice Feito que “cuando los niños se aburren en la escuela y se sienten desbordados por sus deberes es cuando se pelean y se portan mal. Uno aprende mejor cuando hace algo que le gusta y disfruta comprometiéndose con ello”.

La ESO, etapa que comprende de los 12 a los 16 años, pasa por ser el periodo más conflictivo. Esto tiene su explicación en varios puntos. Por un lado hablamos de una etapa terminal y propedeútica simultáneamente. Por otro lado este hecho genera tensión en gran parte del profesorado, quienes proceden del BUP y creen que el horizonte de sus estudiantes debe ser la Universidad. Esto provoca rechazo de dicho profesorado, que termina por aplicar en la ESO los parámetros que usaban en el BUP, lo cual genera una respuesta, activa o pasiva, por parte del alumnado que rechaza el sistema escolar.

Ironiza el autor con el hecho de que sea la propia Policía quien en ocasiones se hace cargo de la vigilancia escolar. Añade que la violencia en estos casos la generan los “individuos trajeados” que desde sus despachos ministeriales han puesto su empeño en crear bombas de relojería: masificación, elevada concentración de 

alumnos de bajo rendimiento académico, carencia de recursos, escaso profesorado, un barrio de por sí difícil, …

Comenta Feito cómo la respuesta a tal situación suele ser, por desgracia, el separar a los alumnos problemáticos, aunque en ocasiones no quede más solución, ya que con dicha disculpa se opta por la segregación por niveles y la consiguiente creación de grupos de alumnos con la conciencia de ser problemáticos.

La mala regulación del sistema sancionador de los centros no ayuda a mejorar la situación

Feito reflexiona también en torno a la figura del agresor, habitualmente masculino, sobre todo en casos de violencia física.

Por último el apartado nos da información para muchos desconocida (entre los que me incluyo), y es el hecho de que  por ley, ningún centro escolar debe escolarizar más de un 20% de alumnos de minorías étnicas.


¿Creéis que la violencia escolar ha aumentado en las últimas fechas? ¿Estáis de acuerdo con las razones que esgrime Feito? ¿Erais conocedores de que ningún centro puede escolarizar más de un 20% de alumnos procedentes de minorías éticas? ¿Cuáles creéis que pueden ser las razones?

viernes, 2 de diciembre de 2011

Mi opinión sobre la convivencia escolar

Son pocas las reflexiones que puedo añadir a lo expuesto por Feito, ya que su análisis define perfectamente la situación actual de la convivencia escolar.

No creo que la violencia escolar sea un asunto ahistórico, pero sí más presente en nuestras aulas y más conocido públicamente.

Sí “discrepo” con Feito en su modo de definir la figura del acosado y del acosador y añadiría o puntualizaría más los aspectos que marca como focos de violencia.

Creo que existen numerosos (y cada vez más) tipos de acosados y de acosadores. Podríamos distinguir entre acosadores con habilidades sociales y popularidad capaces de organizar  o manipular a otros a sus órdenes, o el acosador “antisocial” que  intimida de manera mucho más directa, el ciberacosador, etc., … de igual modo que existen víctimas pasivas, fáciles de intimidar o víctimas activas, en parte provocadoras, etc. Además existe otra figura importante que es la del espectador. De todos modos no me extenderé en esto, ya que me saldría en parte del tema, tratando el bulling de manera mucho más directa y desviándome del camino del autor, que pretende dar a conocer la responsabilidad de los centros educativos en el comportamiento escolar. (Quizás por eso, Feito pasa de puntillas a la hora de describir las figuras del acosador y del acosado).

En cuanto a los focos de violencia que señala Feito, (la competitividad escolar, la lucha por ser mejor, por obtener las mejores calificaciones, el culto al individualismo) yo añadiría varios (incapacidad de socializarse, ocultar frustraciones, etc.), pero uno fundamental, que es el afán de poder y de sentirse superior al resto, que no deja de ser el reflejo del espejo en que se mira nuestra sociedad.

Por otra parte coincido plenamente con él cuando afirma que “cuando los niños se aburren en la escuela y se sienten desbordados por sus deberes es cuando se pelean y se portan mal. Uno aprende mejor cuando hace algo que le gusta y disfruta comprometiéndose con ello”. Esto que a muchos les puede parecer irrelevante yo lo veo como uno de los puntos clave de esta temática.

Si la escuela consiguiera que sus alumnos se implicasen, disfrutasen aprendiendo, crecieran como personas, estaría dando un paso agigantado en la lucha del mal comportamiento escolar.

Visto así resulta fundamental la figura de los docentes, las temáticas tratadas y por supuesto las metodologías elegidas.

En cuanto a la segregación, no añadiré demasiado (ya que la aborde en anteriores reflexiones), pero es evidente que está presente en nuestras escuelas, existiendo los grupos de alumnos repetidores, frecuentemente tomados como conflictivos, y los grupos con alumnos con mayor éxito académico.



jueves, 1 de diciembre de 2011

La escuela y la violencia simbólica

Comienza Feito el apartado haciendo mención a dos autores, Tonucci y Bourdieu, que pese a vivir y pensar de maneras completamente diferentes, coinciden a la hora de adjudicar a la escuela cierta capacidad para ser fuente de violencia.

Tonucci ve al menos dos tipos de violencia que padece el niño al entrar en la escuela. Por un lado al niño se le priva del conocimiento de la complejidad del mundo sustituyéndola por libros de texto, y además se delimitan enormemente sus lenguajes, basándose en el oral y principalmente el escrito, desdeñando el lenguaje corporal, gestual, artístico, etc.

Bourdieu afirma que la escuela ejerce una violencia simbólica sobre los alumnos, siendo esta la imposición de sistemas de simbolismos y de significados sobres grupos  o clases de modo que tal imposición se concibe como legítima. Añade que el sustento principal del ejercicio de la violencia simbólica es la acción pedagógica, la imposición de la arbitrariedad cultural, la cual tiene tres vías para implantarse: Educación difusa, Educación familiar y Educación institucionalizada.

La arbitrariedad cultural está presente en todas las culturas, de modo que con la socialización se adquieren arbitrariedades culturales. Esto nos lleva a que en una sociedad dividida en clases, coexistan  diferentes culturas. El Sistema Educativo también tiene sus propias arbitrariedades culturales, siendo las mismas que las de las clases dominantes. De ahí que niños de clases dominantes y de clases dominadas vean de manera distinta la escuela.

Otra de las reflexiones interesantes que Feito recoge de Bourdieu es el hecho de que toda enseñanza descansa en la autoridad. Así es como la figura del profesor puede decir que se estudia o no. (El profesor cuenta con limitaciones).

Todo esto lleva a que la Educación no sea un juez independiente ya que los criterios para juzgar a los alumnos están determinados por la cultura de determinadas clases.

En este contexto de imposición de arbitrariedades, de maneras de percibir el mundo, no es extraño que el mantenimiento del orden en las aulas haya sido obsesión permanente en la escuela.

Como consecuencia de este canto a favor de la disciplina el modelo de pedagogía dominante de corte netamente transmisivo se ve reforzado. Los alumnos en dicho modelo están en silencio, un claro hilo conductor a la violencia.

Llegando a la parte final del apartado Feito nos habla de la figura de Foucault, el cual explicó  como resulta más fácil vigilar que castigar, es decir domesticar, normalizar y hacer productivos a los sujetos en vez de segregarlos y eliminarlos.

También se hace eco el autor de la figura de Julia Varela, quien explica el papel de la domesticación de los hijos de la clase trabajadora que la escuela ha desempeñado, recurriendo a las denominadas pedagogías disciplinarias.


martes, 29 de noviembre de 2011

Algunas respuestas al problema de la violencia

El título del apartado ya nos aporta una clara idea de lo que nos vamos a encontrar. Feito hace uso de un extenso número de ejemplificaciones de proyectos tanto nacionales como internacionales que se han realizado con el objetivo de erradicar o minimizar la violencia en las aulas. Entre ellos encontramos pautas como por ejemplo:
  •  Participación de los alumnos en los proyectos escolares.
  • Elección de la pedagogía del éxito.
  • Gestión eficaz del recreo.
  • Asociación de los alumnos en proyectos de mejora de su entorno.
  • Estabilización de lo equipo pedagógicos.
  • Etc.
Existen otras propuestas que dichos puntos lo resumen en:
  • Educar en el respeto y la tolerancia.
  • Educar en la participación.
  • Educar en la solidaridad.
Pero antes de esto Feito menciona a Juanita Ross, quien argumenta sobre el modo en que la organización institucional de la escuela contribuye al desarrollo de la violencia, desde el momento en que afecte de manera injusta a los estudiantes., siendo siempre los efectos más graves para los alumnos desfavorecidos. Añade además el hecho de que exista la expectativa de que todos los niños  de una edad similar deben y pueden aprender lo mismo.

Los profesores hablan en ocasiones, de una realidad que se encuentra al margen del mundo de los niños, transformando las prácticas pedagógicas en prácticas de gestión. La concepción bancaria de la educación está vinculada a la idea positivista de que el conocimiento está separado del individuo, que el aprendizaje es impersonal.

Los niños que cuestionan las prácticas docentes o que plantean interpretaciones alternativas de la realidad pueden sentirse frustrados dentro del sistema escolar, y ser, a su vez, causa de enojo para sus profesores. Estos alumnos carecen del componente de la obediencia a la pedagogía dominante.

En general, los distintos estudios sobre violencia escolar sugieren que para combatir este problema es preciso promover un modo de funcionamiento de la escuela que facilite el diálogo y la cooperación, en definitiva el paso de una pedagogía de corte transmisivo a otra en el que el protagonismo recaiga sobre el aprender y no sobre el enseñar.

Termina Feito el apartado hablando de diferentes informes que analizan la situación de la violencia escolar, en los que podemos encontrar  las diferentes formas de abuso, concretadas en cuatro:
  • Maltrato físico: amenazar, pegar, esconder y romper cosas y robar cosas.
  • Maltrato verbal. Insultar, poner motes, hablar mal de alguien.
  • Exclusión social. Ignorar a alguien, no dejar participar en actividades.
  • Mixto: amenazar con el fin de intimidar, obligar a hacer las cosas con amenazas, acosar sexualmente.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Una pedagogía basada en el diálogo

Debemos luchar por el diálogo en el ámbito escolar.

Recuerda Feito que son Dewey y Piaget quienes insistían en la conveniencia de dicha metodología, es decir una Educación activa e inquisitiva. Dichos autores favorecieron currículos centrados en los estudiantes de modo que más que memorizar se  genera conocimiento. Piaget insistía en que el conocimiento deriva de la acción.

Por otro lado menciona Feito a Freire para quien el planteamiento de problemas era un proceso mutuo que implicaba tanto al docente como al discente en el cuestionamiento del conocimiento existente.

Tras esto Feito añade una reflexión (para mí interesantísima) y es que los estudiantes críticos quieren conocer tanto aquello que se explica cómo lo que se omite y no esperan que el profesor sea el único responsable de la educación. (Recuerdo claramente a Stenhouse).

Finaliza Feito diciendo que se trata de que el aula funcione como un centro de investigación, siendo la discusión mutua el centro del método, siendo el diálogo iniciado y dirigido por un profesor abierto democráticamente a los estudiantes.