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domingo, 16 de octubre de 2011

Desigualdades educativas

“¿Se podría considerar democrático un sistema educativo del cual sabemos con antelación que condena al fracaso o enormes dificultades  a determinados sectores de la población, a ciertas clases sociales, a unos grupos étnicos? Pues bien, esto es justamente lo que ocurre hoy en día en todos los sistemas educativos”. Estas tajantes palabras de Rafael Feito me dan pie para comenzar a abordar nuevos apartados en los que iré analizando cuáles son las principales desigualdades educativas, por qué se producen, cómo podrían minimizarse, etc.

Es habitual que lo hijos e hijas de trabajadores, los inmigrantes y determinadas etnias tengan serias dificultades para conseguir buenos resultados académicos.

Sin embargo las mujeres si han "más o menos triunfado" en su incorporación a la escuela de los varones (educación obligatoria).

Los ya privilegiados cultural y educativamente son precisamente los más beneficiados con el sistema educativo implantado, sirviendo la escuela para favorecer aún más a los ya favorecidos lo cual explica la correlación entre el nivel educativo de los padres y de los hijos (Informe INCE), en definitiva la clara vinculación entre el origen social y el éxito académico.

Pese al incremento de la escolarización de las clases obreras, muchas de las desigualdades aún se mantienen Esa desigualdad es patente en el mundo universitario, observando los estudios a los que acceden los hijos de trabajadores en comparación con hijos de la “clase alta”, o los estudios que realizan mujeres y hombres.

Es cierto también que determinados hijos e hijas de padres escasamente alfabetizados, progresan escolarmente motivados por dicha situación familiar, siendo además los encargados de llevar “los papeles y las cuentas” de la casa, para alegría y orgullo de sus progenitores.

Esto nos debería servir para poder afirmar que son muchas las cosas que se pueden hacer desde la familias, las comunidades, las escuelas, la sociedad en su conjunto para dar un giro a la situación actual.


Os adjunto un vídeo, que aunque peque de dureza en alguna de sus afirmaciones (con las que podemos estar o no de acuerdo), sin duda nos hará reflexionar.





sábado, 15 de octubre de 2011

Posibles explicaciones a las desigualdades (I).

Resulta evidente decir que gran parte de la sociedad defiende, o al menos piensa, que el principal motivo de las desigualdades es el grado de interés de cada alumno individualmente considerado. 

Feito está completamente en contra de este planteamiento, afirmando además que el profesorado y la sociedad en su conjunto, no ve clases sociales, minorías étnicas o diferencias de género, sino que detecta distintos grados de motivación que son responsabilidad exclusiva de cada individuo.

Parte de la psicología convencional llegó a plantear que la gente tiene distintos grados de inteligencia, que además se heredan, con lo cual se explicaría que los hijos e hijas de las “clases altas” tengan mejor rendimiento académico.

Basil Bernstein habla de la sociología del lenguaje, que relaciona el éxito académico con los códigos lingüísticos utilizados por las diferentes clases: las trabajadoras el restringido (estando así abocadas al fracaso) y las medias altas el elaborado que “curiosamente” es el utilizado en las escuelas sobre todo a partir del periodo de Secundaria.

Melvin Kohn (sociólogo en Baltimore), apunta que también son diferentes las expectativas que tienen los padres de sus hijos dependiendo de su estatus, de su clase. Lo mismo ocurre con las ocupaciones ya que mientras las de la clase obrera suelen estar relacionadas con los objetos, las de las clases medias suelen consistir en la manipulación de las relaciones interpersonales, las ideas y los símbolos.

¿Qué opináis vosotros? ¿Creéis que existen esas desigualdades o pensáis que se trata de una exageración? ¿Encontráis alguna explicación alternativa a las actuales desigualdades educativas? 

viernes, 14 de octubre de 2011

Posibles explicaciones a las desigualdades (II).

De nuevo analizando las palabras de Feito, comenta que la escuela, más allá de la alfabetización básica, es una institución concebida para los hijos varones de las clases “dominantes” y es en esta escuela, en la que se han ido introduciendo paulatinamente a las mujeres, a las clases trabajadoras, y recientemente a las minorías étnicas e inmigrantes.

Visto esto, resulta “lógico” que a unos grupos les vaya mejor que a otros, ya que mientras unos ven la escuela como su hogar su destino y su mundo natural, otros se encuentran en territorio hostil siendo ninguneadas sus formas de hablar y de ser.

La “clave” que remarca Feito, es que para que los grupos subordinados puedan  tener éxito en la escuela deben renunciar a muchas de sus señas de identidad. (Quizá mis compañer@s recuerden cuando hablábamos de Freire y la Invasión Cultural en las clases de Teorías e Instituciones de la Educación).

Tras esto Feito nos habla de la situación real de nuestras escuelas, donde se ha ampliado la edad de escolarización obligatoria, llegando a la misma los grupos inicialmente excluidos, en definitiva la mayoría de la población, algo que ocurre con la ESO (escuela de tronco común hasta los 16 años).

Ya en 1991 asistimos a un cambio radical ya que con la LOGSE la secundaria era para todos a partir de los 12 años. Esto hizo que los profesores  se enfrentaran a la situación real de la sociedad, algo que sólo hacían sus compañeros de primaria.

Evidentemente  hay alumnos con problemas en esta segunda etapa, muchos de ellos arrastrados de  primaria. Dice Feito que pese a que los profesores de dicha etapa están acostumbrados a bregar con la diversidad extrema, la escuela sigue siendo un elemento de división social.


¿Cómo hacer que la escuela resulte familiar y acogedora a los niños de distintas clases sociales o grupos étnicos?

jueves, 13 de octubre de 2011

Un breve apunte sobre lo que opino de las desigualdades y sus causas.

El tema de las desigualdades pasa por ser, según mi punto de vista, uno de los más importantes y es que al propio interés del tema se le suma que no deja de ser un asunto presente en nuestras aulas y que como futuros docentes que aspiramos llegar a ser deberíamos plantearnos.

Estoy de acuerdo con Feito cuando afirma que la parte de la Sociedad (y parte del profesorado), mira hacia otro lado, no “ven” desigualdades educativas, sino falta de interés dependiendo del alumnado. Evidentemente esta es la forma más sencilla de tapar la realidad, ocultando un problema de gran calado y que exige profundos cambios ya desde el ámbito social (lo cual es sumamente complicado).

Sí creo que gran parte de esa sociedad no es consciente de la situación real y es más, relacionan únicamente las desigualdades con el binomio etnia e inmigración (sumamente importante) minorizando  la importancia de las desigualdades sociales.

Vuelvo a repetir, que lo que ocurre en la escuela es un deslizamiento de lo que ocurre en la sociedad (y viceversa), que no está preparada para asumir y asimilar los cambios que en ella se están produciendo.

El viceversa que señalo tiene su explicación al entender que es desde la educación desde donde precisamente podemos cambiar la sociedad (el mundo), teniendo gran parte de responsabilidad en esa tarea la escuela.

Al final, analizándolo fríamente, es un círculo vicioso, ya que es la sociedad quien elige sus modelo de enseñanza, su escuela, siendo el problema que siempre son los mismos, “los poderosos” quienes la dominan, quienes la rigen.

Otra de las argumentaciones a las desigualdades que aparecen anteriormente señaladas es la dada por la psicología convencional, para quien la inteligencia es la explicación a las desigualdades, siendo unas clases más inteligentes que otras, llegando a definir la inteligencia como hereditaria. 

En otras asignaturas hemos podido preguntarnos ¿qué es la inteligencia? ¿es un invento o una realidad? o ¿la supuesta inteligencia que tenemos las personas se debe a la enseñanza y el aprendizaje que hayamos recibido, donde es determinante nuestro entorno?.

Por ejemplo cuando en la actualidad se realizan test para medir la inteligencia, no nos damos cuenta de que quienes contestan esos test no han recibido la misma educación, las mismas enseñanzas, estando entonces en desigualdad de condiciones a la hora de resolver los problemas que se plantean, con lo cual el resultado que se obtenga será irreal.

Sí volveré a hacer hincapié en el hecho de que la escuela de hoy es aún muy cerrada (mucho más de lo que se cree) y en vez de abrirse a nuevos conocimientos, a enriquecerse con la multiculturalidad cada vez más presente en sus aulas y en la sociedad, en definitiva a crecer, sigue manteniendo su modelo impositor, cuyo resultado es frecuentemente el fracaso sobre todo de los que a ella se incorporan.



miércoles, 12 de octubre de 2011

Una escuela fomalmente comprehensiva

Comienza Feito afirmando que para quien lucha por la igualdad educativa, la escolarización en un tronco común hasta determinada edad es un camino en la solución de las desigualdades.

Defiende además que la idea debe ser que los alumnos y alumnas no solo aprendan del profesor sino de ellos mismos y de sus compañeros, con lo que la separación en distintos tipos de centros condena en gran medida al fracaso a los alumnos enviados a los centros menos académicos.

En ambos casos aparecen fuertes críticas por parte de quienes ven un error juntar en las aulas a alumnos con diferentes “metas”.

Feito afirma que son dos los mecanismos creados por quienes consideraban indeseable hacer “semejante mezcla”. Estas vías serían los Itinerarios y la Escuela Privada.

Evidentemente el tema, sobre todo en relación a la Escuela Privada, es más que complicado y requiere de un análisis mucho más profundo que no creo oportuno abrir en este momento, y a fin de cuentas el propio Feito también es consciente del derecho que tienen los padres para elegir la que crean mejor opción académica para sus hijos.

Así pues, a continuación me limitaré a hablar de ambos mecanismos haciéndome únicamente eco de las palabras de Feito. 

Los itinerarios concepto que para muchos quizá sea novedoso, pero que sin duda reconocerán una vez tratado, optan por agrupar a los alumnos en distintos grupos dependiendo de su actual o esperado rendimiento, esgrimiendo en el mejor de los casos disculpas basadas en la elección de asignaturas. 

Así por ejemplo, allá por el año 2002, a partir de 3º de la ESO los alumnos elegían entre un itinerario tecnológico (atribuido a los menos académicos) y otro Científico-humanístico.

A estos Itinerarios hay que añadir más, el que se daba a los 15 años bajo el nombre de “iniciación” profesional, en el cual, analizando el alumnado presente en el mismo, nos daríamos cuenta de desigualdades en cuanto a género, nivel socioeconomico e incluso procedencia.

Al final de la Educación Obligatoria se proponía una nueva segregación: derivada de la creación de Centros Especiales, donde el expediente académico tenía posibilidad de convertirse en criterio de selección.

Otro dato que nos muestra Feito (y que los que hemos sido estudiantes hemos vivido) es la existencia de grupos de refuerzo y del uso de asignaturas como el Segundo Idioma, Francés Comercial por poner un ejemplo, como excusa de una nueva segregación en la Educación Secundaria.

Esta última práctica mencionada, dice Feito que forma parte de la cultura segmentadora y jerarquizante de los centros educativos de secundaria, acostumbrados a quitarse de encima lo que pare ellos son problemas.

La Escuela Privada. (Este apartado es sin duda discutible y foco de debate continuo en nuestra sociedad).

Aparece textualmente en el libro que “una escuela de calidad para todos ha de conjugar equilibradamente el derecho de las familias a elegir centro escolar con la función de cohesión social que ha de desempeñar el sistema educativo”.

Podemos ver también, como la libre elección de centros, en la realidad se refiere a las escuelas privadas, y como bajo dicha excusa se forma un sistema educativo dual, “refugiándose” habitualmente la clase media alta en los centros privados, y los autóctonos de bajo nivel adquisitivo, los inmigrantes y las minorías étnicas en los públicos. Señala Feito que en vez de ser las familias quienes eligen los centros son estos los que en muchas ocasiones escogen a las familias.

El problema que el autor pone en la mesa no es otro que el serio riesgo de tribalización y segmentación de la población en función de sus estrategias educativas.

Dice también Feito que la escuela ha de ser el lugar de encuentro con el otro, con el distinto a uno mismo, con el procedente de otro lugar, con el de menos recursos económicos y educativos, etc.

Sin embargo, para él, la Escuela Privada, lejos del propósito anteriormente citado, es el mecanismo más visible para separar a niños y niñas de diferentes ambientes sociales, principalmente a los autóctonos de los inmigrantes.

Habla Feito de la legitimidad familiar para llevar a los hijos a un centro privado, pero lo cierto es que a este tipo de centros sólo acuden los niños de determinados entornos, ya que las cuotas de escolarización son el hándicap definitivo para frenar a las familias con menos nivel de renta.

En este apartado el autor hace referencia a casos estudiados en Estados Unidos, cuyo resultado final es que a los padres les interesa el estatus, más allá de la calidad escolar (ya que por esta no suelen preguntar).

De vuelta en nuestro país Feito repasa la situación de los colegios concertados, en teoría tan gratuitos como los públicos. No obstante afirma que también en ellos existen métodos de segregación como son donaciones voluntarias de las familias, entrevistas previas, el coste de servicios como puede ser el comedor escolar, el hecho de que la mayoría tengan ideario católico, etc.



¿Conocíais los Itinerarios? ¿Creéis que también existen Itinerarios encubiertos, por ejemplo agrupando al alumnado repetidor en un mismo aula? ¿Ha cambiado esto con el paso de los años?
¿Y sobre la Escuela Privada, cuál es vuestra Opinión? ¿Difícil verdad? ¿Aún apostando e incluso luchando por una Escuela Pública, quién es capaz de rechazar un puesto de trabajo en la Escuela Privada, más aún en nuestros días?